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Pelis a fondo Temporada 10 (2020 - 2021)

Tenet

Todo, por supuesto, grabado en 70 mm e IMAX, salvando «el cine de verdad». La obsesión con el concepto de tiempo y cómo afecta a la narración y el aspecto visual de sus largometrajes se vuelve aquí fundamental. Conectamos sus obsesiones recurrentes y querencias con el resto de la filmografía, que ya tratamos en un especial monográfico anteriormente. Hablamos ampliamente de las facetas de la película que más nos han gustado, pero obviamente sin dejarnos llevar por el fanatismo y reconociendo los detalles negativos que hemos encontrado en ella. Evidentemente este programa está repleto de spoilers de final a principio y viceversa. Para este nuevo episodio dedicado a comentar a fondo una película hemos elegido Tenet, porque en este podcast es verdadera devoción lo que hay por Christopher Nolan.

3 respuestas a «Tenet»

Hola, Adriana y Ramón. Os escucho de modo intermitente, pero me gustan vuestro estilo y vuestras perspectivas cinéfilas tan dispares. Seguid así.
Acabo de ver “Tenet”, he leído después algunas críticas salvajes y excesivas sobre ella y por último he escuchado vuestro análisis sosegado y moderado. La película me ha dejado bastante indiferente, pero no sé por qué he sentido la necesidad de escribir mis cosas al respecto. Así que allá voy.
Cuando Nolan estrena película siempre ocurre lo mismo, la mayoría de los espectadores se dividen entre los que perciben en sus historias una riqueza visual, argumental e intelectual inconmensurable, y los que no ven esa riqueza por ningún lado y sienten que se les ha tomado el pelo. Se establece un diálogo bronco entre esos dos bandos. Unos disfrutaron, otros se aburrieron. Unos dicen que sólo las personas inteligentes (ellos) entienden la sublime complejidad de Nolan, otros dicen que sólo las personas manipulables (los otros) pueden quedar atrapadas por sus inconsistentes historias. Unos se emocionan extrayendo las fascinantes teorías científicas que, dicen, subyacen a sus guiones, otros se enorgullecen de no dejarse engatusar por, dicen, un par de conceptos científicos confusos metidos con calzador. Unos adoran sus frenéticas escenas de acción rodadas con una precisión milimétrica, otros consideran insoportable que la vigésimo cuarta explosión deje al protagonista por séptima vez a punto de morir entre las ruedas de un coche. Para unos, la música que Nolan utiliza es una delicia que se ajusta a la perfección a cada escena y la magnifica, para otros, sus cargantes bandas sonoras son un ruido insoportable que el director utiliza para no dejarte pensar en los defectos que están apareciendo delante de tus narices. Para unos es un maestro, un sabio, un filósofo del cine, un esteta, para otros es un patafísico, un vendedor de humo, un sofista del cine, un demagogo del séptimo arte.

Tengo la desgracia de no vivir tan intensamente mi relación con Nolan, ni lo amo ni lo odio, y cuando veo una de sus películas me limito a apuntar si me ha entretenido o no, y a señalar las razones por las que pienso que así ha ocurrido. Creo que Nolan, siendo un director meritorio, con personalidad, y en absoluto despreciable, es ante todo un creador de películas comerciales de postín, de blockbusters donde la acción y las palomitas son lo esencial, la construcción de personajes es secundaria, el ritmo proviene del mundo de los videojuegos, y las tramas se envuelven con interesantes hipótesis científicas (de 2º de bachillerato como mucho, eso sí) que le dan un toque original a su cine. Por más que me puedan haber gustado algunas de sus películas, no consigo ubicarle entre los grandes directores de la historia del cine y sigue causándome estupor ver los ríos de tintas a favor y en contra que aparecen con cada nuevo filme suyo que sale a la palestra.

Respecto a la película que nos ocupa, “Tenet”, creo que comprendí lo básico de su subtexto o “sobretexto” científico, si es que eso es posible, porque si la física actual es un revés continuo contra el sentido común, las tramas de Nolan, más que requerir un doctorado en física para ser entendidas, necesitan simples saltos de fe, y saltos de fe no muy diferentes a los que usábamos cuando veíamos los capítulos de “El coyote y el correcaminos”. Si en pantalla un personaje dice “entropía”, “positrón”, “algoritmo”, “Richard Feynman” o “pinza temporal” (¿?), algunos dan un respingo y se ponen en modo “catedrático de Harvard” para aparentar no sólo que comprenden esos conceptos, sino que en general el Universo no tiene secretos para ellos. Son estos los que disfrutan haciendo diagramas de las escenas de “Tenet” y disfrutarían haciendo un examen de física a todos los espectadores cuando salen de ver las pelis de Nolan (¿alguien pasaría de curso?). Pero tranquilos, al Universo no hay Feynman ni Dios que lo entienda, y la propia película nos deja claro en sus primeros balbuceos científicos que no hay que intentar comprender nada, sino intentar sentir las cosas, sea lo que sea que eso quiera significar. Sólo hacen falta saltos de fe, un “creo porque es absurdo”, que decía Tertuliano.

El caso es que acepté la premisa absurda de la realidad hacia atrás (¿por qué no?), y disfruté cuánticamente viendo aparatosos movimientos de moviola y descubriendo el ingenioso entramado entre las dos direcciones temporales que se nos muestran. Pero, aparte de esta curiosa vuelta de tuerca en el cine de viajes en el tiempo, el resto de tornillos de la película están bastante flojos, sobre todo los relacionados con los personajes: el protagonista es un tío duro, la chica es rubia y madre, el malo es viejo y malo, y el coprotagonista es un tío simpático. Simplicidad. Para un blockbuster me podría valer, pero es que las explosiones y las carreras, los aviones y los camiones freudianos, el glamour de los hoteles, casas y yates de ricachones, la tensión ante un posible apocalipsis, o la habilidad de Nolan en mezclar la física cuántica con James Bond, no me compensan en absoluto el tener que soportar durante toda la proyección a esos personajes vacíos, con sus frases vacías y sus vidas vacía. Podrían haber muerto todos los personajes al final, podría haberse ido el Universo entero al carajo y no habrían evitado el inmenso y sonoro bostezo que me asaltó al comenzar los títulos de crédito (estaba en mi casa). Quizás Nolan no debería centrarse tanto en el tiempo, sino en lo que hay que hacer con el tiempo.
En definitiva, “Tenet” me ha aburrido soberanamente, aunque no tanto como “Dunkerke” (supongo que esto último es un sacrilegio). Me hace gracia que a vosotros la peli os haya gustado y que, paradójicamente, vuestro análisis me haya parecido bastante más cañero que el mío. Nolan tiene estas cosas.
Por último y como curiosidad, os animo a encontrar similitudes entre “Tenet” y “El padre”, aunque esta última película me resultó mucho más redonda y también, evidentemente, más triste.
Un saludo

Gracias Diego por tu comentario.

Algo de culpa tiene Nolan de revestir sus películas con un exagerado cientificismo cuando en realidad un espectador cualquiera acepta sin cuestionar muchos elementos fantásticos intuitivamente. Cuando lo intentas justificar todo con leyes y teorías de la física es cuando la cagas un poco, pero eso ocurre más fuera de sus películas que en ellas, que en realidad lo que te hacen es definir unas reglas de su mundo y usarlas dentro de un contexto de ciencia ficción.

Sobre lo de darle caña a Nolan, se debería poder defender a un director o una peli siendo conscientes y admitiendo que ideas o que formas pueden no gustar o están poco trabajadas por la misma naturaleza de su perspectiva respecto al cine. Me pasa lo mismo con Zack Snyder (salvando las distancias), un director que polariza mucho y que tiene una forma de entender el cine muy reconocible y personal. Me gustan muchísimo algunas películas suyas pero eso no quita para ver sus puntos débiles, lo que le interesa o no y cómo afecta eso a lo que acaban siendo sus películas. Evidentemente esto es imposible cuando se habla del cine desde el fanatismo, como ocurre en las redes sociales y también en la propia prensa.

Totalmente de acuerdo. Cuando un cineasta se aprovecha de hipótesis científicas llamativas e interesantes no tiene sentido juzgar sus películas como si fueran un artículo de «Science».
Por otro lado, no sabía quién era Zack Snyder, la verdad, a pesar de haber visto varias pelis suyas. «Watchmen» me gustó y me marcó bastante. Hasta ese momento las pelis de superhéroes eran para mí «sota, caballo, rey»: me solía gustar la primera mitad (origen del héroe, motivación, relaciones…) y la segunda mitad se iba desinflando sin remedio por un exceso de puñetazos, piruetas, explosiones y muertes engañosas. «Watchmen» me demostró que podía haber algo más en este tipo de películas. Curiosamente, las demás que he visto de él son sota, caballo y rey.
Un saludo

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