Los oyentes hablan

En este episodio recuperamos un espacio para los comentarios de los oyentes y lo combinamos con otros temas de actualidad que han surgido recientemente. En esta ocasión abordamos el cambio de formato del podcast, el estado del cine de animación en 2017, paradojas interdimensionales con Legends of Tomorrow en el adriverso, Screenly y el crowdticketing en España, las polémicas de baratillo y Star Wars: The Last Jedi, la separación de obra y autor, que haya defensores de la novela Ready Player One y el bochorno de la pasada gala de entrega de premios de los Goya 2018. Como siempre os animamos a poneros en contacto en Facebook, Twitter, vía email y en los comentarios de la web o iVoox para enviar vuestras preguntas o hacernos llegar vuestras opiniones.

1 pensamiento en “Los oyentes hablan”

  1. Hola, Adriana y Ramón.
    Os he descubierto hace poco y me ha encantado vuestro podcast. ¡Enhorabuena! Os seguiré escuchando.
    Me ha parecido muy interesante vuestra reflexión sobre la separación entre la obra y el autor y debo reconocer que es un asunto sobre el que es difícil tener las ideas claras. A mí me han dolido especialmente las acusaciones contra Dustin Hoffman y Woody Allen, cuyo trabajo cinematográfico aprecio enormemente, y que ahora contemplaré, consciente o inconscientemente, con un toque de amargura y decepción. Es cierto que hay que presuponer la inocencia de alguien hasta que no se demuestre su culpabilidad, pero sabemos que aunque los tribunales no condenen a estas personas siempre mantendremos la duda sobre su inocencia.
    Todos hemos disfrutado de obras de arte cuyos autores dejaban mucho que desear en el plano humano, como bien habéis explicado con el caso de Leni Riefenstahl. El caso personal más incómodo que recuerdo es la lectura de “La filosofía en el tocador”, del marqués de Sade, libro con el que disfruté (¿filosófico-literariamente?) y que me estimuló a pensar sobre muchos temas morales que daba por sentados. No es que lo considere mi libro de cabecera, pero la verdad es que me gustó. ¿Fui capaz de separar al autor de su obra? Todos sabemos que Sade era depravado y cruel en la vida real, no sólo en sus libros, así que el contenido de este libro tiene el agravante de que está muy relacionado con la vida personal de Sade, por lo que me siento culpable y algo jodido por haber disfrutado al leerlo, y eso que tengo muy claro que era un tipo repulsivo, violento y merecedor de la peor cárcel y el peor manicomio diocechescos. Creo que en estos temas la distancia temporal nos permite el lujo de separar más fría y fácilmente al autor de su creación, y por eso casos como el de Woody Allen, muy recientes y con los que hay a veces una vinculación “emocional”, nos dejan perplejos y sin saber qué posición tomar respecto a su arte.
    Por otro lado, y ya que he comparado literatura con cine, creo que no hay que olvidar que mientras los libros son habitualmente obras individuales, las películas y las series son creaciones de decenas o cientos de personas. Es una pena y es injusto que el presunto comportamiento delictivo de un director, de un productor o de un actor famoso ensucie el trabajo de muchos otros -a menudo anónimos- que colaboraron en una película o una serie. Por eso, cuando decidimos que una sola persona es causa suficiente para que repudiemos una serie o una película, no deberíamos olvidar a esas otras personas que colaboraron en esas obras de arte y cuyo trabajo merece respeto o incluso admiración. ¿El fabuloso trabajo de Robin Wright en “House of Cards” quedará para siempre deslucido y contaminado por los actos escabrosos de Kevin Spacey? Lo dicho, es una pena.
    Un saludo y a seguir con el cine.

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